El colegio

Published on Sep 4, 2020

Soñé que estaba de regreso en el colegio y que tenía que vivir mis días de último año con la pandemia presente. Más allá de la presencia del virus en mi vida y en la de mi compañeros, me gustó volver a sentir esos afanes de mi adolescencia: llegar tarde a clase o no haber hecho un deber. En el sueño yo vivía atrás del colegio pero por algún motivo estaba en otro lado, en el carro. Había mucho tráfico, vías cerradas, así que al dirigirme en el carro hacia el colegio ya sabía que llegaría tarde. 

Mi lógica en el sueño era ir a estacionar en mi casa, que quedaba en la parte de atrás y luego caminar a clase. Por cosas de la vida tuve que dejar el coche en otra parte y al final entrar al colegio con dudas si se lo robarían. Una vez en la fila, escuché a Pedro llamarnos a hacer fila. El fue uno de los profesores del colegio de esa era que lastimosamente ya no dicta clase pero que le cambió la vida a más de uno. Ese llamado despertó en mí la necesidad, como lo solía hacer, de revisar si tenía todo listo para empezar el día. No recordaba nada, ni siquiera que clases eran las que tenía. No tenía ni maleta, así que intenté por más de un rato escaparme del colegio, pero como ya más de uno sabrá, eso no es tarea fácil. Es más fácil escapar de la justicia que de un colegio en este país.

No viendo más opciones, me encerré en el baño donde unos niños de unos grados inferiores intentaron maltratarme,"bullying" como le dicen ahora. No me dejé claramente, menos de unos críos de otro curso, así que armé un escándalo en el baño y un profesor de ciencias sociales que apreció mucho vino a sacarnos. Cuando me saludó le iba a dar la mano, pero me ofreció el codo. Así reconocí que en ese mundo la pandemia estaba presente. No me molestó, antes, agradecí la gentileza y la gracia con que me corrigió mi descuido de darle la mano. Me dirijí al salón y por breves 3 segundos me sentí en casa, con mis compañeros, compartiendo. Revisé el argumento que he tenido estos días conmigo mismo de que no pueden volver al colegio los estudiantes. Carajo, si yo fuera estudiante me encantaría volver, aún más pensando en los riesgos. No me importaría. Esos 3 segundos de ver a mi gente, con quien crecí en las aulas, riendo, aprendiendo, no los cambio por nada. 

Pasados esos 3 segundos llegué al salón donde vi al mismo profesor sentado guiando la clase. En ese momento noté que todo era un sueño y desperté. Me pusé un poco triste, porque me hubiera gustado un poco más de ese mundo combinado. Estar con mis compañeros es algo que me hace falta, con o sin pandemia. Son las 5:51 AM, escribo esto y me dispongo a ser productivo como primer cosa del día.